martes, 12 de abril de 2011

Pasaré junto a tus pies

Esta mañana amanecía mientras nos acercábamos a París, y se veía la Torre Eiffel, magnífica, imponente, inmutable. Había una ligera niebla sobre Paris, pero se veía que iba a hacer un día esplendido.
Durante el par de minutos que he podido ver el fascinante perfil aereo de la Grand Madame, le he explicado que correré junto a sus pies.
Te veré, pasaré junto a ti, bajo tu perfil, te rodearé con la admiración de cualquier ingeniero, de cualquier arquitecto, de cualquier turista.
Y además lloraré cuando lo haga.
Romperé a llorar, por lo duro que ha sido y seguira siendo hasta que llegue el día en que me veas correr, Madame.
Aunque tú seas increiblemente alta, salgo de un pozo más profundo que tu altura. Me he tenido que encontrar, deshacer, inventar y componer mucho antes de tener el objetivo de correr junto a tus pies.
Me lo he tenido que currar para ser capaz de llegar a correr para ti.

El día que te vea, además de sudor, busca mis lágrimas, serán de pura felicidad.
He aprendido mucho, mucho del dolor, y de la capacidad del ser humano para superar lo que se proponga. Por nefasta que sea la combinación de cosas que nos pasen en la vida, podemos recuperarnos siempre. Aprender eso es maravilloso.
Pero he aprendido que las mujeres lo hacemos mejor.
Si realmente paso este mes de Septiembre bajo tus pies, rodeada de 24.999 mujeres corriendo, llenando las calles, tomando las calles, disfrutando en la calle, lloraré, Madame.

Muxus
 Mooky

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