domingo, 10 de abril de 2011

Goulash y el Danubio

El Martes nos fuimos a Hungría, como siempre por temas de curro. Lo poco que pudimos ver de la ciudad en la que estábamos, Ezstergom, tenía una pinta fantástica, una catedral y un palacio impresionante, pero solo lo pudimos ver de pasada.
Se notaba que había sido durante largos años la ciudad de residencia del los reyes durante parte del imperio austro-húngaro, según nos explicaron durante la cena.
La cena, fue impresionante. Tengo que reconocer que la mayor parte de mis viajes se basan en menús de aeropuerto, y que puedo hacer una guía sobre la calidad de las comidas prefabricadas de todos los aeropuertos que me toca visitar, pero comidas como la pantagruélica cena que me metí el Martes, te ponen en paz con todos los dioses del Olimpo.
Soy absolutamente incapaz de intentar reproducir el nombre de cualquiera de los entrantes, carne, o postre....pero también puedo prometer que todos ellos y el Goulash estaban relamente soberbios.

Claro, con semejante tripada, el Miercoles me levanté con la imperiosa necesidad de aliviar mi conciencia y mis tripas corriendo, y desde nuestro hotel, salía un recorrido hacia un estanque cercano.


Las fotos movidas son una demostración de que corriendo no se puede sacar fotos, pero me da igual. Cada vez que veo una señal de "Callejón sin salida", me motiva para seguir por ahí....











 El río que se intuye aquí entre las casas es el Blau Donau: El Danubio azul.
Afortunadamente mis fotos no hacen justicia, y merece más la pena verlo "live"



Esto es parte del recorrido, que hice, primero sin cámar, vuelta al hotel, recoger la cámara, y repetir circuito.

El premio al madrugón llegó al terminar el recorrido:

Y con los dioses de mi parte, me fui a currar.

Muxus


Mooky

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