Poco a poco, me voy haciendo al nuevo ritmo. No es lo mismo salir por la mañana, antes de ir a currar, que ir a partir de las 20h.
Y no es lo mismo correr en la calle que en la cinta, claro. Pues en estos pensamientos tan profundos como tonos estaba ayer mientras corría en la cinta, hasta que me dí cuenta de porqué ultimamente no tocaba la calle más que los fines de semana: MIEDO.
Miedo tonto, miedo absurdo, pero a mi misma no me puedo engañar. Como dice mi jefe, no me puedo hacer trampas al solitario.
Desde el incidente en Francia, no me he atrevido a volver a la calle de noche.
Y como no soy mujer de permitir demasiados miedos, prefiero todos los respetos, mi objetivo este finde es ese: correr de noche.
Recuperar mi territorio, mis recorridos, mi seguridad, mi tranquilidad.
Sin más, volver a correr tranquila en la calle, aunque ya sé que aquí no me va a pasar nada, ni a mi ni a nadie, pero la confianza o la seguridad son de cristal fino. Una vez que se rompen, no es sencillo recomponer las piezas: hay que volver a crearlo.
De ese modo conseguiré 2 objetivos simultaneos: Empatar o ganar el partido al miedo, y recuperar esos minutillos a la noche para poder escribir aquí. Lo echo de menos porque es una rutina sencilla, pero que me aporta mucho valor: ver lo que hacen otras mujeres por ahí, y contar lo que hago yo.
Cargar las pilas, y descargar el día.
Muxus
Mooky
Hola! gracias por tu comentario en mi blog! por cierto, ¿dónde has aprendido a hablar tan bien en catalán? qué sorpresa!
ResponderEliminarYa verás como los miedos desaparecerán. ¿Sabes que a mi me pasó algo parecido hace años, precisamente en un viaje de negocios que hice al extranjero? así que te entiendo...
Muchos ánimos desde aquí! yo estoy preparándome para un Raid que tengo el sábado que viene! deséame suerte!! Adéu!